Acuerdo UE-Mercosur: Oportunidades para el Software

La ratificación por parte del Consejo de la Unión Europea del acuerdo comercial con el Mercosur, tras más de 25 años de negociaciones, representa uno de los hitos más relevantes en la política comercial de las últimas décadas para Argentina y sus socios regionales (Brasil, Uruguay y Paraguay). El Acuerdo busca eliminar barreras arancelarias y crear un marco de reglas claras para el comercio bilateral, ampliando sustancialmente el acceso de exportadores del Mercosur a un mercado de más de 700 millones de consumidores con alto poder adquisitivo.

Para Argentina, tradicionalmente caracterizada por una fuerte base agroindustrial, el acuerdo implica una oportunidad histórica de expansión exportadora: se contempla la eliminación de aranceles para el 92 % de las exportaciones del Mercosur hacia la Unión Europea y preferencias adicionales para otros bienes.

Sin embargo, más allá del impacto comercial clásico -mayores exportaciones, reducción de costos arancelarios y apertura de mercados-, el acuerdo tiene implicancias estructurales más amplias, vinculadas a la transición hacia economías bajas en carbono, la transformación digital y el desarrollo de la economía del conocimiento, donde la industria del software argentina aparece como un actor estratégico.

Integración con estándares ambientales y presión para medir emisiones

Si bien el acuerdo no establece un mercado de carbono conjunto ni impone una política climática explícita, se inscribe en un contexto internacional donde la Unión Europea profundiza regulaciones ambientales vinculadas al comercio. Un ejemplo central es el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), que grava las importaciones de bienes intensivos en emisiones bajo el principio de “quien contamina paga”, con obligación de cumplimiento definitivo a partir del 1 de enero de 2026 para sectores como hierro, acero, cemento, aluminio, fertilizantes, hidrógeno y electricidad.

Este marco regulatorio incentiva a productores argentinos y del Mercosur a medir, reportar y reducir la huella de carbono de sus procesos productivos y aquellos sectores que no puedan demostrar eficiencia ambiental, enfrentarán mayores costos de acceso al mercado europeo. Aunque el CBAM es independiente del acuerdo comercial, el tratado crea una plataforma de integración más profunda que empuja al alineamiento con estándares ambientales globales.

En este contexto, la digitalización de la gestión ambiental y de riesgos se vuelve un habilitador clave: la capacidad de recolectar datos, auditar procesos y reportar información confiable es tan relevante como la mejora tecnológica en sí.

Oportunidades para tecnología verde, servicios basados en conocimiento y software exportable

El acceso ampliado al mercado europeo no solo beneficia a bienes físicos tradicionales, sino también a servicios intensivos en conocimiento, particularmente aquellos asociados a tecnología, sostenibilidad, trazabilidad, eficiencia energética y gestión ambiental.

La industria del software argentina, con experiencia en exportación de servicios, recursos humanos calificados y costos relativos competitivos, se encuentra bien posicionada para ofrecer soluciones digitales a empresas europeas medianas y grandes alcanzadas por regulaciones ambientales y de reportes, tales como la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD), obligatoria a partir de 2026 para empresas no cotizantes que superen determinados umbrales de tamaño y volumen.

Plataformas de medición de emisiones, gestión de riesgos ambientales, sistemas de reporte CSRD, soluciones de trazabilidad de cadenas de suministro, gestión de residuos y eficiencia energética se perfilan como servicios exportables de alto valor agregado.

En este sentido, el acuerdo UE–Mercosur no solo facilita el comercio de bienes, sino que refuerza la demanda de soluciones digitales que permitan a empresas europeas y latinoamericanas cumplir con estándares ambientales, abriendo una ventana para que el software desarrollado en Argentina se integre a cadenas de valor globales.

Incentivos para mercados de carbono y soluciones digitales de cumplimiento

El acuerdo genera un entorno favorable para el desarrollo de mecanismos domésticos de precio al carbono, tanto voluntarios como de cumplimiento. La necesidad de transparencia, medición y verificación de emisiones acelera la demanda de herramientas digitales confiables.

Aquí surge nuevamente una oportunidad concreta para la industria del software: SaaS ambientales, plataformas MRV (Measurement, Reporting and Verification), sistemas de seguimiento de proyectos de mitigación y soluciones digitales para mercados de carbono pueden escalar desde el mercado local hacia Europa, acompañando la creciente sofisticación regulatoria.

El impulso europeo a la sostenibilidad actúa como señal de mercado para inversores privados y organismos multilaterales, que priorizan proyectos y tecnologías con respaldo técnico, datos verificables y potencial de integración internacional.

Riesgos, desafíos y equilibrio regulatorio

El acuerdo también plantea desafíos, dónde sectores intensivos en emisiones o con baja adopción tecnológica pueden enfrentar mayores presiones competitivas. Existe el riesgo de que el aumento del comercio genere impactos ambientales negativos si no se acompaña de políticas robustas en materia de control, ordenamiento territorial y prevención de la deforestación.

Para la economía del conocimiento, el desafío pasa por alinear estándares, seguridad de la información y marcos regulatorios, de modo que el software argentino pueda operar e integrarse sin fricciones en mercados europeos altamente regulados. Esto refuerza la necesidad de una coordinación estrecha entre política comercial, política ambiental y política de innovación y desarrollo.

Conclusión

Para Argentina, el acuerdo con la Unión Europea representa una ventana estratégica que va más allá del comercio tradicional. La convergencia con un socio comprometido con la transición baja en carbono y con regulaciones ambientales avanzadas genera incentivos para modernizar procesos productivos, adoptar tecnologías limpias y fortalecer mecanismos de carbono.

En este contexto, la industria del software argentina emerge como un actor clave para transformar las exigencias ambientales en oportunidades económicas, exportando servicios digitales que faciliten la medición, gestión y reducción de impactos ambientales negativos. La articulación entre comercio, sostenibilidad y economía del conocimiento puede convertirse en uno de los pilares de una inserción internacional más inteligente y resiliente para la competitividad tecnológica del país.

Nota por: Alejandro Diz Ramos – Manager Digital Sustainability Solutions SMS Sudamérica